El segundo entrenador del Recreativo de Huelva, Dani Avilés, valoró la victoria ante la UD Melilla destacando la mejoría del equipo tras el descanso y la importancia de mantener la dinámica en este tramo final de campeonato.
El Recreativo de Huelva sumó tres puntos clave en la 32ª jornada del grupo IV de Segunda Federación tras imponerse por la mínima a la UD Melilla, en un partido resuelto en el tramo final gracias al gol del delantero del filial Pece. Tras el encuentro, el segundo entrenador albiazul, Dani Avilés, analizó en rueda de prensa un duelo que, según sus propias palabras, tuvo “varios partidos dentro del mismo partido”.
Avilés reconoció que el equipo ofreció dos caras bien diferenciadas, asegurando que están “más contentos con la segunda parte que con la primera”, una afirmación que explicó por la evolución del juego tras el paso por vestuarios.
El técnico argumentó que en el segundo tiempo el Recre “ha generado mucho más en campo rival, hemos ganado en altura y hemos dado otro ritmo al juego”, corrigiendo así la espesura inicial de un equipo que en la primera mitad “ha estado bastante espeso” y con dificultades para imprimir velocidad a la circulación.
El encuentro, que terminó con un resultado ajustado, refleja para el cuerpo técnico una tendencia que se repetirá en el tramo final de temporada: “Va a ser una constante prácticamente de aquí a final de temporada”, afirmó el preparador en referencia a las victorias por la mínima, justificándolo en que “todos los equipos se juegan algo, o mucho”, lo que eleva la exigencia competitiva. Aun así, consideró que el equipo pudo adelantarse antes: “podíamos haber metido antes un gol y podríamos ir un poco más tranquilos al final del partido”.
Uno de los nombres propios de la noche fue Pece, protagonista absoluto al marcar el gol de la victoria en una de sus primeras intervenciones. Avilés destacó su eficacia: “casi el 100% de tiro a puerta”, y explicó la confianza en el jugador por su rendimiento previo: “venía trabajando bien” y su perfil encajaba con lo que necesitaba el equipo tras las bajas en ataque.
Además, puso en valor el papel del filial, subrayando que “cualquier jugador del filial que ha estado con nosotros nos suma bastante” y que están “más que capacitados”.

En el plano táctico, el técnico confirmó la sensación de un partido cambiante, coincidiendo con la apreciación de que hubo “varios partidos dentro de un mismo partido”. Lejos de atribuirlo a dudas o falta de ideas, Avilés aclaró que los múltiples ajustes respondieron a la búsqueda de soluciones: “no ha sido por falta de ideas, sino por buscar cosas distintas”. El Recre alternó sistemas, modificó alturas y apostó incluso por dos delanteros para intentar romper el bloque bajo del Melilla, acumulando efectivos ofensivos hasta encontrar el premio del gol.
También explicó cómo, tras adelantarse, el equipo volvió a reorganizarse para proteger la ventaja: “creemos que es importante meter de nuevo la línea de cuatro para tapar centros laterales”, en un ejercicio de equilibrio entre ataque y defensa condicionado por el perfil del rival.
Sobre el ritmo de juego, Avilés admitió que el plan inicial pasaba por tener control y paciencia, aunque el equipo confundió ese concepto en la primera mitad: “hemos confundido el no querer precipitarnos con bajar ese ritmo de juego”. Tras el descanso, la consigna fue clara: mantener la idea pero acelerar la circulación, algo que permitió “que el balón llegara antes al extremo” y generara más espacios interiores.
En cuanto a la actuación arbitral, el segundo entrenador evitó profundizar en la polémica pese a mostrarse de acuerdo con algunas críticas, apostando por pasar página: “lo mejor es aparcar el tema arbitral y centrarnos en lo que tenemos que centrarnos, que es el fútbol, fútbol, fútbol”.
Finalmente, Avilés dejó claro el enfoque del equipo en la recta final del campeonato, especialmente tras otros resultados de la jornada: “Ganar el Antoniano”, repitió con rotundidad al ser cuestionado por las cuentas clasificatorias, insistiendo en que el Recre depende de sí mismo y debe centrarse exclusivamente en su próximo compromiso: “no va a ser fácil y después que pase lo que tenga que pasar”.
El técnico cerró su intervención con un mensaje de apoyo a un aficionado que sufrió una emergencia médica en la grada, enviando “un fuerte abrazo y un aliento a su familia”, en un gesto que puso el broche humano a una noche de triunfo sufrido pero vital para el Decano en sus aspiraciones. Ahora toca luchar en Lebrija.



