El Decano se encontrará en Motril a un conjunto que apuesta por salir jugando y que ha demostrado capacidad para competir ante rivales de superior categoría. El equipo de Raúl Barroso también destaca por su intensidad, el juego aéreo y el peligro a balón parado.
El Recreativo de Huelva se encontrará este miércoles con un Motril que, pese a militar en Tercera Federación, no parece dispuesto a renunciar a su identidad ante el Decano. El equipo dirigido por Raúl Barroso ha mostrado durante la pretemporada y en su estreno liguero una clara intención de construir desde atrás, tener protagonismo con balón y llevar la iniciativa siempre que el partido se lo permite.
Una de las principales señas de identidad del conjunto granadino es precisamente su salida de balón. Ante el Marbella, rival de Segunda Federación, el Motril apostó por iniciar las jugadas desde atrás y consiguió imponerse por 2-0 manteniendo una propuesta valiente. Esa personalidad también se pudo ver ante el Huétor Vega, en un partido que terminó sin goles pero en el que el equipo fue creciendo con el paso de los minutos hasta hacerse con mayor presencia en campo contrario.
El Motril no solo busca dominar mediante la posesión, cuando consigue instalarse cerca del área rival, encuentra otra de sus principales armas: la capacidad para cargar el área y generar peligro mediante centros, segundas jugadas y juego aéreo.
Nacho Buil fue uno de los grandes protagonistas del tramo final ante el Huétor Vega, con dos remates de cabeza que terminaron estrellándose en la madera. El balón parado también aparece como una vía de peligro, como demostró el equipo granadino durante la pretemporada.
Por ello, el Recreativo tendrá que prestar especial atención a los costados y, sobre todo, a la defensa del área. Si el equipo granadino consigue superar la primera presión, puede buscar rápidamente a sus referencias ofensivas y convertir los balones divididos y las segundas jugadas en una fuente de peligro.
En el centro del campo, el Motril combina físico y capacidad para manejar el balón, con futbolistas como Isra González, Lolo Baeza o Fran Hernández, además de incorporaciones como Ndo Jr. La idea parece clara: disponer de recursos suficientes para competir en diferentes escenarios y no quedar limitado a un único tipo de partido.
Defensivamente, el equipo granadino también ha demostrado capacidad para mantener encuentros cerrados: el empate a cerco ante el Huétor Vega fue un partido intenso y equilibrado, en el que el Motril consiguió mantener su portería a cero y acabó generando las ocasiones más claras. Es un contexto que puede resultar incómodo para el Recreativo si el marcador permanece igualado, pues, al Decano no le interesaría prorrogar el partido más allá de los 90 minutos.
A todo ello se suma el factor Escribano Castilla: el Motril ya demostró ante el Marbella que puede crecerse en casa frente a un rival de mayor categoría y el encuentro ante el Recreativo supondrá un estímulo todavía mayor.
El Recreativo deberá afrontar, por tanto, una eliminatoria en la que la diferencia de categoría no garantiza absolutamente nada. El Motril quiere jugar, tiene argumentos para hacerlo y puede llevar el partido hacia un escenario de intensidad, centros y segundas jugadas si encuentra dificultades para progresar por dentro. La misión del Decano será imponer su mayor potencial sin caer en el ritmo que pueda proponer un rival que llega a la cita con poco que perder y mucho que ganar.

Fotos: CF Motril


