La afición del Recreativo volvió a convertir un desplazamiento lejano en una demostración de fidelidad. Más de 200 seguidores albiazules estuvieron presentes en el Juan Guedes para acompañar al Decano en su primera visita a las Islas Canarias esta temporada.

Hay desplazamientos que van mucho más allá de recorrer kilómetros: el que afrontó este domingo la afición del Recreativo de Huelva hasta Tamaraceite volvió a dejar una imagen que ya forma parte de la identidad del Decano: la de una hinchada que no entiende de distancias cuando se trata de acompañar a su equipo.
Los aficionados albiazules se dieron cita en el Juan Guedes para presenciar en directo la tercera jornada del Grupo IV de Segunda Federación. Una cifra especialmente significativa teniendo en cuenta las dificultades que implica un viaje de estas características, que obliga a desplazarse hasta las Islas Canarias y, en la mayoría de los casos, a organizar una estancia de varios días.
El horario, la distancia y el esfuerzo económico que supone un desplazamiento insular no fueron impedimentos para que la grada del estadio canario tuviera representación albiazul. Banderas, camisetas y voces onubenses acompañaron al Recreativo durante un encuentro que, además, comenzó de la peor manera posible.
De la preocupación a la celebración
El Decano protagonizó una primera parte muy por debajo de lo esperado. El Tamaraceite aprovechó las dudas iniciales del conjunto de Jesús Galván y, apenas cinco minutos después del pitido inicial, Sergio adelantó al conjunto canario.
Durante buena parte del primer tiempo, el Recreativo estuvo lejos de encontrar su mejor versión. El equipo no terminó de adaptarse a las particularidades del Juan Guedes, al césped artificial ni al ritmo que planteaba el conjunto local. Pero, incluso en ese escenario, la afición desplazada mantuvo el apoyo.
La reacción llegó tras el descanso: el Recreativo dio un paso adelante, elevó la intensidad y comenzó a imponerse en los duelos. Leandro puso las tablas y, posteriormente, Juan Antonio Segura y Paolo Romero culminaron la remontada.
Y ahí apareció de nuevo una de las imágenes más reconocibles del Recreativo cuando juega lejos de Huelva: los jugadores celebrando junto a los aficionados que habían recorrido cientos de kilómetros para estar con ellos.
Las imágenes demuestran la fidelidad
Con el pitido final, la plantilla albiazul se dirigió hacia la zona donde se encontraban los seguidores recreativistas. Los futbolistas se acercaron a la grada visitante para agradecer personalmente el respaldo recibido durante los 90 minutos.
La jornada terminó con una fotografía conjunta entre jugadores y aficionados, una imagen que resume el vínculo existente entre el equipo y quienes siguen al Decano allá donde compita. No fue una celebración cualquiera. Fue el cierre de un desplazamiento que comenzó mucho antes del domingo y que, para muchos seguidores, implicó vuelos, alojamiento, organización y un importante esfuerzo económico con un único objetivo: estar cerca del Recreativo.
La remontada permitió que ese sacrificio tuviera además una recompensa deportiva. Los aficionados que estuvieron en Tamaraceite pudieron regresar con la satisfacción de haber presenciado una victoria a domicilio, pero también con la sensación de haber sido parte de ella desde la grada.
El Recreativo ya había dejado imágenes similares durante sus desplazamientos anteriores, pero la visita a Tamaraceite volvió a poner de manifiesto la dimensión social del Decano. Muchos albiazules decidieron pasar su fin de semana acompañando al equipo en territorio insular y no dejaron de animar incluso cuando el marcador se puso en contra.
El propio Jesús Galván puso voz a ese agradecimiento después del encuentro. El técnico destacó la presencia de los seguidores y calificó de «impresionante» que entre 200 y 300 personas hubieran viajado hasta Canarias para acompañar al equipo. Una muestra, según sus palabras, de «la masa social» de la entidad que representa.
En un partido que comenzó con las dudas del Recreativo y un gol tempranero del Tamaraceite, la grada albiazul volvió a mantenerse firme: cuando el equipo reaccionó, encontró al otro lado del campo a los mismos aficionados que habían empujado desde el primer minuto.
El 1-3 quedará en el marcador, pero la imagen de los jugadores junto a los recreativistas desplazados quedará como otra muestra de que, para esta afición, la distancia nunca ha sido una excusa para dejar solo al Decano.


