El técnico albiazul lamentó la desconexión del equipo al inicio de la segunda mitad, defendió la reacción final para rescatar el empate y reconoció que está enfadado por varios errores que considera corregibles.
Jesús Galván analizó el empate del Recreativo en un partido frenético ante el Atlético Sanluqueño, en el que dos golazos de chilena de Agus Alonso dieron paso a una remontada local que estuvo cerca de costarle la primera derrota en ocho encuentros al Decano. El entrenador reconoció errores que deben corregirse, aunque destacó el compromiso del equipo para rescatar un punto en el último instante.
El Recreativo de Huelva vivió en El Palmar uno de esos partidos que dejan sensaciones contrapuestas: después de una primera mitad de enorme nivel, en la que Agus Alonso firmó dos espectaculares goles de chilena para colocar el 0-2, el conjunto albiazul perdió el control del encuentro tras el descanso y permitió que el Atlético Sanluqueño remontara hasta el 3-2. Sin embargo, el Decano no se rindió y encontró el empate en la última jugada para prolongar su dinámica positiva.
Jesús Galván compareció tras el encuentro con una mezcla de satisfacción por la respuesta de sus futbolistas y enfado por los errores cometidos. El entrenador situó el origen de los problemas en el arranque de la segunda mitad, cuando una pérdida en la salida de balón permitió al conjunto local meterse de nuevo en el partido.
El entrenador sevillano no escondió su malestar por lo ocurrido en la segunda parte, especialmente por la forma en la que cambió el encuentro después de una salida de balón que dio vida al rival: «Yo creo que ha sido más un error nuestro, una salida de balón en el inicio de la segunda parte», explicó Galván, que reconoció que hasta ese momento el partido estaba siguiendo el guion previsto: «El partido estaba súper controlado», afirmó.
El técnico insistió en que el Recre no supo gestionar los primeros minutos de la reanudación, un tramo que terminó siendo determinante para el desarrollo del choque: «Nos ha faltado un poquito de experiencia, de saber manejar esa situación, que ese primer cuarto de la segunda parte no pasara nada para que el rival se fuera desgastando, sobre todo anímicamente», señaló.
Galván también quiso reconocer el mérito del Atlético Sanluqueño, que aprovechó el impulso de su público y las dudas albiazules para volver a meterse en el encuentro: «Es más que el rival se mete en el partido, que el rival también juega, que tiene jugadores buenos», apuntó. En esa misma línea, explicó que el 0-2 había dejado al conjunto local en una situación complicada, pero que el desarrollo del segundo tiempo cambió por completo su estado anímico: «Ellos han creído porque yo creo que estaban muertos por un 0-2, porque se veían muy superados».
La desconexión de la segunda mitad cambió el guion en El Palmar
El entrenador del Decano puso el foco en la diferencia entre el rendimiento defensivo y ofensivo de su equipo a lo largo del partido. La contundencia mostrada en el área rival durante la primera mitad contrastó con las facilidades concedidas tras el descanso, cuando el Sanluqueño encontró los caminos para remontar: «Hoy hemos estado poco contundentes en la segunda parte en área nuestra y hemos estado muy contundentes en la primera parte en área rival», resumió Galván, que reconoció que el equipo deberá analizar lo sucedido para evitar que se repitan situaciones similares.
Pese a su enfado, el técnico dejó claro que no pretende airear públicamente los aspectos que le han disgustado del rendimiento de sus futbolistas: «Hay cosas que no me gustan, pero me las guardo internamente con mis jugadores y se las digo a ellos», aseguró. Además, defendió su papel como entrenador y su compromiso con el vestuario: «A mí los míos los voy a defender a muerte, dentro. Los voy a exigir, les voy a decir todo, pero fuera es una cuestión mía».
Galván insistió en que el cuerpo técnico trabajará para corregir los errores detectados, sin perder de vista la actitud mostrada por sus jugadores: «Son acciones puntuales que iremos corrigiendo», afirmó, convencido de que el equipo debe aprender de lo sucedido en El Palmar.
La fe del equipo permitió sumar un punto
La otra cara del encuentro apareció en los instantes finales. Después de verse por detrás en el marcador, el Recreativo no dejó de insistir y encontró el premio en la última jugada, evitando una derrota que parecía prácticamente asegurada. Galván puso en valor esa capacidad de reacción y la mentalidad de sus futbolistas: «En el 99%, como le he dicho a ellos, hubiéramos perdido y el equipo ha creído, ha sacado dos balones aéreos y ha empatado», explicó el entrenador, que quiso destacar el carácter competitivo del grupo incluso en un escenario adverso.
El técnico también lamentó que las transiciones ofensivas no hubieran terminado de la manera deseada, ya que el Recre dispuso de situaciones que podrían haber cambiado el desenlace: «Si hubiéramos estado un poquito más acertados en esas transiciones, hubiera ido el partido a otro lado», reconoció.
Pese a la decepción por los goles encajados y por haber dejado escapar una ventaja de dos tantos, Galván quiso quedarse con la respuesta colectiva de sus jugadores: «Me quedo con el trabajo de mi equipo, con la ambición, con la actitud que tienen, con el grupo que son. Son un grupo espectacular», destacó.
La Copa Federación, siguiente reto
Sin demasiado margen para lamentarse, el Recreativo deberá cambiar el foco hacia la semifinal de la Copa Federación frente al Navalcarnero, prevista para el miércoles en el Nuevo Colombino. El calendario vuelve a exigir al equipo, que tendrá que recuperarse física y mentalmente después de un encuentro de máxima exigencia.
Galván señaló que el equipo descansará y trabajará para preparar el compromiso copero, con el objetivo de llegar en las mejores condiciones posibles. En cuanto al estado físico de Alberto Vela, el técnico se mostró prudente y dejó abierta la posibilidad de que pueda estar disponible en los próximos días: «No sé si para el miércoles, pero por lo menos para el fin de semana».
El empate en El Palmar dejó sensaciones encontradas en el vestuario albiazul: la frustración por haber perdido el control de un partido que tenía encarrilado y la satisfacción de haber encontrado fuerzas para evitar la derrota. Galván no ocultó su enfado con los errores, pero reivindicó la actitud de un grupo que siguió compitiendo hasta el final.
Foto: Álvaro Contreras



