El centrocampista del Betis echó la vista atrás tras la victoria ante el Feyenoord en Champions, en unas declaraciones que sitúan al Decano como una referencia de una etapa que contrasta con el presente europeo verdiblanco.
El Real Betis venció al Feyenoord y encadenó su tercera victoria consecutiva en la Champions League, con un pleno de nueve puntos que invita a la ilusión a la afición verdiblanca. Tras el encuentro, el centrocampista utrerano echó la vista atrás para recordar sus primeros pasos con el conjunto bético y establecer una comparación entre aquella etapa en Segunda División y el presente europeo que vive ahora.
Sin embargo, sus palabras no han sentado bien desde la perspectiva recreativista. En su repaso a aquella temporada, Ceballos mencionó al Recreativo de Huelva junto a otros escenarios de la categoría de plata, en una reflexión que ha provocado malestar por la imagen que proyecta del Decano como parte de un pasado que contrasta con la élite continental.
«Pensaba cuando estuve aquí hace 10 años en Segunda División, cuando íbamos al campo de Llagostera en Barrao, cuando íbamos al campo Recreativo de Huelva, eso es lo que recuerdo», afirmó el futbolista. A continuación, añadió: «Me ponen los vellos de punta ahora al ver a toda esta gente disfrutar de lo que estamos consiguiendo».
El problema, desde la perspectiva albiazul, está en el contraste que establece: al mencionar al Recreativo junto a otros campos de aquella Segunda División para subrayar la dimensión de su presente europeo, el Decano queda situado en el lado de una comparación que puede interpretarse como despectiva. Aunque el futbolista no pronunció un insulto directo contra la entidad onubense, la forma de expresarse invita a una reflexión que va más allá de una frase aislada.
El Recreativo merece respeto, independientemente de la categoría
El Recreativo de Huelva es el club más antiguo del fútbol español. Una institución centenaria, ligada a la identidad de una ciudad y de toda una provincia, que ha vivido grandes noches en la élite y que hoy continúa luchando por recuperar posiciones en el fútbol nacional. Su realidad deportiva actual no borra su historia ni justifica que se le utilice como símbolo de una etapa de la que alguien se enorgullece de haber salido.
El fútbol tiene categorías, ascensos y descensos. Es lógico que un futbolista valore haber alcanzado la Champions después de competir en Segunda. Lo que resulta cuestionable es que ese salto se presente de una manera que pueda empequeñecer a los clubes que siguen formando parte de esa categoría. Porque el respeto a una entidad no debería depender de su clasificación, de sus recursos ni del escenario en el que juegue cada fin de semana.
La reprimenda desde el recreativismo no pasa por negar la trayectoria de Ceballos ni por cuestionar la alegría de los béticos. Pasa por exigir una consideración que debe estar por encima de cualquier diferencia deportiva. Se puede recordar el pasado, celebrar el presente y soñar con el futuro sin convertir a otros clubes en una referencia que parezca servir para marcar distancias.
El Decano ha atravesado momentos difíciles y continúa peleando por volver a donde su afición quiere verlo. Precisamente por eso, quienes conocen su historia saben que su dimensión no se mide únicamente por la categoría que ocupa. El respeto no se gana ni se pierde con un ascenso: forma parte de la consideración que merece cualquier institución.
Dani Ceballos puede disfrutar de la Champions y presumir de su camino hasta ella. Pero el recreativismo tiene motivos para sentirse molesto si, al mirar atrás, percibe que el nombre del Decano queda reducido a un recuerdo menor. La grandeza de llegar arriba no debería necesitar que otros parezcan más pequeños.
Foto: Real Betis


