En su visita a la Peña Navidad, Galván repasó su llegada al Decano pero también analizó las lesiones, las decisiones tácticas y la ilusión que despierta la Copa del Rey ante el Rayo Vallecano.

Jesús Galván cumplió sus primeros cien días al frente del banquillo del Recreativo de Huelva y celebró la efeméride con la tradicional visita a la Peña Navidad, una cita clásica en la vida recreativista cada vez que un entrenador del Decano alcanza esta cifra. El técnico sevillano acudió a las 20:30 horas para compartir con los peñistas sus impresiones sobre este primer tramo de temporada, explicar algunas de sus decisiones y repasar tanto los objetivos deportivos como las particularidades de una plantilla que ha tenido que responder a las exigencias de tres competiciones.
El encuentro sirvió para conocer de primera mano cómo vivió Galván su llegada a Huelva, qué balance hace de sus primeros meses y cómo interpreta el momento que atraviesa el equipo. El entrenador se mostró satisfecho con la evolución del proyecto, aunque sin perder de vista la exigencia que acompaña al club y el objetivo que condiciona toda la temporada: devolver al Recreativo a Primera Federación. Su mensaje estuvo marcado por la ambición, pero también por la necesidad de mantener los pies en el suelo y entender las dificultades que presenta el camino.
Una llamada de Luci y un proyecto marcado por el ascenso
La llegada de Galván al banquillo albiazul comenzó con una llamada de Luci Martín, director deportivo del Recreativo. Ambos ya habían coincidido durante su etapa en la cantera del Sevilla y mantenían una relación profesional que facilitó el primer contacto: «Luci me llama un viernes por la tarde, me dice que quiere hablar conmigo urgentemente», recordó el entrenador, que quedó con él en una cafetería de Sevilla para conocer de primera mano la propuesta.
En aquella conversación, Luci le trasladó su intención de incorporarse al proyecto como director deportivo y le planteó la posibilidad de que Galván asumiera el banquillo. La propuesta convenció al técnico, que reconoció que se trataba de una oportunidad ilusionante. Después de abordar las condiciones económicas, ambas partes llegaron a un acuerdo aproximadamente una semana más tarde.
Galván era consciente desde el principio de la dimensión del reto y de las expectativas que rodean al Decano: «Es un proyecto que me ilusionaba», explicó, antes de recordar que la exigencia deportiva estaba clara desde el primer momento: «Lo primero es ascender, mínimo hay que estar en Primera RFEF». El entrenador consideró que la historia de la entidad y el respaldo social obligan a aspirar a ese objetivo, aunque también quiso introducir un mensaje de prudencia: «Tenemos que ser sensatos y humildes, saber dónde estamos, es un camino de rosas y espinas, pero creo que juntos lo vamos a conseguir», señaló.
Balance positivo en su primer centenar de días al frente del banquillo
Al hacer balance de sus primeros cien días, Galván se mostró satisfecho con la situación deportiva del equipo, especialmente en la competición liguera: «Positiva porque estamos donde queremos, sobre todo en liga, que es lo que nos preocupa, la otra competición hemos llegado a la final, y esperamos ganarla», resumió. El técnico valoró el rendimiento del grupo y la capacidad para mantener al Recreativo en la pelea por sus objetivos, al tiempo que destaca la oportunidad de disputar un título en la Copa Federación.
El entrenador tampoco ocultó que sabía a qué se exponía al aceptar el cargo. La presión y la exigencia forman parte del día a día en Huelva, pero no las interpreta como un obstáculo inesperado: «Sabía que no iba a ser fácil, trabajando mucho, pero disfrutando de mi trabajo porque es lo que me gusta», afirmó. Galván quiso trasladar así que la responsabilidad de dirigir al Decano es elevada, pero también representa una motivación profesional.
La evolución del equipo durante este primer tramo ha estado condicionada por la acumulación de partidos, las lesiones y la necesidad de responder en distintos escenarios. Aun así, el técnico mantiene una valoración positiva del camino recorrido y entiende que la plantilla ha ido adquiriendo herramientas para competir con mayor naturalidad, tanto en el Nuevo Colombino como lejos de Huelva.

«Me he encontrado un club profesional, en una categoría que no merece»
Uno de los aspectos que más llamó la atención de Galván desde su llegada fue la evolución estructural de la entidad. Preguntado por los cambios que ha percibido respecto a etapas anteriores, el entrenador puso el acento en los medios disponibles, la organización y la logística del club: «El club ha crecido en todo, a nivel de estructura, logística, me he encontrado un club profesional, en una categoría que no merece», destacó.
El técnico también reservó una parte importante de su reflexión para la afición: «Y vosotros, la afición, que aún hay más», añadió, en referencia al respaldo social que acompaña al Recreativo. Para Galván, la dimensión de la entidad no se explica únicamente por su estructura deportiva, sino también por la cantidad de personas que siguen al equipo y por la exigencia que genera su historia.
Ese contexto es parte de lo que ha intentado transmitir a los futbolistas desde su llegada. Vestir la camiseta del Recreativo implica asumir una responsabilidad que va más allá del rendimiento individual y que exige competir con la máxima implicación. La respuesta de la grada, tanto en los momentos favorables como cuando el equipo no ofrece el nivel esperado, forma parte de una realidad que el entrenador considera necesario entender para afrontar la temporada.
Plantilla confeccionada para afrontar tres competiciones
Galván se mostró satisfecho con el trabajo realizado junto a Luci Martín y Antonio Matez para configurar la plantilla. Según explicó, la planificación se desarrolló con una comunicación constante entre el cuerpo técnico y la dirección deportiva, valorando las características de los jugadores y las necesidades de cada posición: «Estoy contento porque tanto Luci como Antonio Matez, estábamos en conexión directa», explicó.
El entrenador detalló que el proceso incluyó el análisis de diferentes opciones y la búsqueda de futbolistas capaces de desenvolverse en más de una demarcación: «Hemos confeccionado la plantilla a gusto de todos, por intentar estar en tres competiciones», afirmó. Esa versatilidad ha resultado especialmente relevante en un calendario que ha obligado al Recreativo a alternar la liga, la Copa Federación y la Copa del Rey.
La acumulación de encuentros también ha cambiado la manera de gestionar los minutos. Galván considera que competir en más torneos ofrece oportunidades a los jugadores que, en una temporada con un único frente, podrían tener una participación más limitada: «El futbolista lo que quiere es competir, y cuando más partidos compitamos, más pueden jugar, más están en el escaparate», explicó.
El técnico reconoció que las lesiones han reducido las alternativas disponibles en determinados momentos, aunque recordó que el filial también puede servir como apoyo cuando las circunstancias lo requieren. En una temporada con una sola competición, admitió, probablemente mantendría un bloque más estable, con cambios condicionados principalmente por sanciones o problemas físicos. Sin embargo, con tres torneos, la rotación se convierte en una necesidad y en una oportunidad para mantener a todo el grupo conectado.
La presión alta e intensidad como seña de identidad
En el apartado táctico, Galván explicó que no se aferra a un sistema invariable, sino que adapta el dibujo a las características del rival y a los futbolistas de los que dispone: «Soy de adaptarme a dos cosas: al rival y a los futbolistas que disponga», señaló. Para ilustrarlo, recordó que no es lo mismo preparar un encuentro en el campo del Linares que hacerlo en el Nuevo Colombino, ya que las condiciones del escenario y las necesidades de cada partido pueden exigir soluciones diferentes.
El entrenador también definió el tipo de fútbol que pretende desarrollar. No se identifica exclusivamente con una propuesta ofensiva o defensiva, sino que busca un equilibrio entre las dos fases del juego: «Ni defensivo ni ofensivo, intento ser equilibrado, primero tenemos que encajar poco y luego muy contundentes, en ambas áreas», explicó. La idea pasa por defender con solidez y aprovechar las ocasiones en el área contraria, sin perder la capacidad de competir cuando el encuentro se complica.
La intensidad es otro de los rasgos que considera irrenunciables. Galván reconoció que la primera parte ante el Navalcarnero en la Copa Federación no respondió a lo que espera de sus equipos. En aquel encuentro, el rival consiguió quitarle el balón al Recreativo y el conjunto albiazul no logró imponer su ritmo: «En la primera parte no vimos lo que son mis equipos, que es intensidad», admitió.
El técnico también explicó que el desarrollo de los partidos puede cambiar cuando el Recreativo se adelanta en el marcador. En ocasiones, considera que el equipo reduce inconscientemente su nivel de activación al verse por delante, algo que puede conceder opciones al rival. Recordó lo sucedido ante el Cacereño, cuando un gol encajado en los minutos finales alteró un partido que parecía controlado: «A veces olvidamos que el rival también juega y tiene sus armas», reflexionó.
Ale Marín, las lesiones y la competencia en la plantilla
En cuanto a la situación de la plantilla, Galván ofreció una actualización sobre Ale Marín, que volvía a estar disponible después de superar sus problemas físicos. El entrenador confirmó que entraría en la convocatoria y que su intención era darle minutos si el desarrollo del partido lo permitía: «Ale Marín bien, entra en convocatoria y a ver si podemos que dispute unos minutos para que entre en competición y que ya el martes pueda disputar más», explicó.
La vuelta progresiva del futbolista responde a la necesidad de recuperar efectivos sin precipitar los plazos. Para el cuerpo técnico, que Ale Marín vuelva a sentirse futbolista dentro de la competición es tan importante como contar con él para ampliar las alternativas ofensivas de cara a los próximos compromisos.
Galván también abordó las lesiones que han afectado al equipo y descartó que la acumulación de tres competiciones sea, por sí misma, la causa principal: «Yo creo que no, que no viene por las tres competiciones, viene por las desgracias y hay futbolistas que son más frágiles en el sentido muscular», comentó. El entrenador apuntó a distintos factores, desde gestos desafortunados hasta las diferencias de carga y ritmo de trabajo respecto a la temporada anterior.
Entre los casos que más le preocupan está el de Hugo López, cuya lesión se produjo durante el encuentro ante el Navalcarnero. Galván explicó que el futbolista no quería ser sustituido porque el equipo aún disponía de un cambio para la prórroga y trató de continuar: «Por aguantar el chico, tiene que estar casi dos meses parado», lamentó. El técnico destacó sus cualidades y los recursos que aporta, aunque reconoció que las lesiones forman parte de la cara más amarga del fútbol.
También repasó la situación de Charbel, una apuesta compartida con la dirección deportiva que ha tenido que esperar su oportunidad en un contexto de exigencia defensiva. Galván explicó que, cuando los resultados no acompañan, suele intentar crecer desde la portería a cero y dar continuidad a futbolistas con más experiencia. La consolidación de Mikel Montero en esa zona y la posibilidad de utilizar distintas combinaciones en la defensa forman parte de una competencia que el entrenador considera positiva para el equipo.
Sobre Iván Benito, procedente de la cantera del Málaga, destacó su evolución después de llegar con problemas físicos y tener que recuperar la forma. Aunque inicialmente se había desarrollado como central zurdo, durante las últimas temporadas se había adaptado a otras posiciones. Galván considera que ha progresado y que, con trabajo, puede terminar teniendo minutos. De José Carlos, por su parte, resaltó su fiabilidad como central y su capacidad para rendir también como lateral: «Es una garantía», resumió.
Fernando Padilla y la experiencia de Jero Lario
El entrenador también explicó la decisión de confiar en la experiencia de Jero Lario en determinados momentos de la Copa Federación, en lugar de trasladar toda la responsabilidad a un guardameta que venía de competir en Tercera Federación.
Galván aseguró que el cuerpo técnico había apostado con fuerza por el torneo y que valoró la seguridad que podía aportar el portero: «Jero nos daba esa experiencia y garantía», explicó, antes de añadir que la decisión respondía más a las sensaciones y a la experiencia que a una cuestión de responsabilidad sobre el joven guardameta. La reflexión encaja con una de las ideas que ha repetido durante la visita: la necesidad de gestionar una plantilla amplia, valorar el momento de cada futbolista y tomar decisiones en función de lo que requiera cada partido.
Experiencia en el Mirandés y adaptación a un nuevo reto
Galván también echó la vista atrás para recordar su etapa en el Mirandés, una experiencia que afrontó después de varios años trabajando en el filial del Sevilla. El técnico explicó que aceptó la propuesta valorando principalmente la categoría, sin detenerse demasiado en las particularidades de la plantilla que iba a encontrarse.
«Yo firmé sin mirar nada, cuando salió la opción, sobre todo valoré la categoría», recordó. A su llegada, se encontró con un equipo que contaba con 16 futbolistas cedidos y que había sido diseñado para desarrollar una manera de jugar concreta. Eso le obligó a adaptar su propuesta a las características del grupo, en lugar de esperar que los futbolistas se ajustaran por completo a su idea.
Los resultados no terminaron de acompañar y el entrenador acabó saliendo del club, aunque guarda un recuerdo positivo de aquella etapa por los jugadores con los que trabajó y por lo que aprendió. La experiencia, según explicó, le permitió comprobar que los principios del trabajo diario se mantienen independientemente de la categoría: preparar al equipo, gestionar el grupo y encontrar soluciones para competir.
El Nuevo Colombino preparado para una gran noche ante el Rayo Vallecano
La visita a la Peña Navidad también sirvió para mirar hacia el compromiso de Copa del Rey frente al Rayo Vallecano, una cita que ha despertado una enorme expectación entre la afición recreativista. Galván destacó que el equipo ya se siente más cómodo en el Nuevo Colombino y que ha aprendido a convivir con el nivel de exigencia que acompaña a cada partido en Huelva.
«El día del Xerez demostró que soportamos la presión», apuntó, al recordar una prueba en la que el equipo tuvo que responder ante su público. No obstante, el entrenador es consciente de que la Copa del Rey presenta un escenario diferente, tanto por la entidad del rival como por la repercusión que puede tener una eliminatoria de este nivel: «Es diferente, es una competición de verdad, ante un equipo de nivel, que te puede dar una repercusión», señaló.
Pese a la dificultad, Galván confía en la capacidad competitiva de sus jugadores y espera que respondan a la ilusión generada alrededor del encuentro. El ambiente que se espera en el estadio supondrá una motivación adicional, pero también una prueba para un grupo que tendrá que gestionar la presión y mantener la concentración durante todo el partido.
El técnico también se refirió a los silbidos que recibió el equipo en momentos de menor rendimiento. Lejos de restarles importancia, explicó que no duda en señalar aquello que no le gusta y en tomar decisiones cuando considera que la actitud no es la adecuada: «No me gustó la actitud, ni con ni sin balón, el rival parecía que tenía más ganas de ganar», recordó sobre una de esas situaciones.
Galván cerró su intervención agradeciendo a la Peña Navidad la invitación y expresando su deseo de que estos primeros cien días sean solo el comienzo de una etapa larga y exitosa en Huelva. El entrenador no ocultó que el objetivo compartido con la afición es lograr el ascenso y consolidar después al Recreativo en Primera Federación: «Daros las gracias por la invitación, esperamos que no sean 100, que sean 1000 y que consigamos el ansiado ascenso», afirmó. A partir de ahí, planteó la necesidad de asentarse en la categoría y, con el tiempo, tratar de alcanzar el fútbol profesional.
El mensaje final resumió el tono de toda la visita: ambición, compromiso y conciencia de la responsabilidad que supone dirigir al Decano. Galván sabe que el camino estará lleno de dificultades, pero confía en la capacidad de trabajo de su plantilla y en el respaldo de una afición que espera volver a celebrar un ascenso. En sus propias palabras, la identidad competitiva del equipo debe mantenerse incluso cuando las circunstancias sean adversas: «Mis equipos nunca se rinden».
Foto portada: Mauricio Hidalgo ; Fotos interiores: Fran Rodríguez


