El Recre-Salerm que se queda en la memoria: el recuerdo eterno a Lola Limón, la faena de Aitor García y el éxtasis albiazul

El Nuevo Colombino vivió el éxtasis con el triunfo del Recreativo en el último instante. Una tarde de locura en la grada que también dejó dos imágenes especiales: el recuerdo a Lola Limón y la particular «faena» de Aitor García.

El Nuevo Colombino vivió una de esas tardes que se quedan en la memoria: el Recreativo consiguió sus primeros tres puntos del campeonato con una victoria agónica ante el Salerm Puente Genil, resuelta con un gol de Ale Marín que desató la locura en las gradas. Una buena entrada, un final de infarto y un triunfo sobre la bocina convirtieron el estreno liguero en casa en una auténtica explosión de alegría albiazul.

Pero más allá del resultado, del gol de Ale Marín y de los abrazos que se sucedieron sobre el césped, el Recreativo-Salerm dejó algunas imágenes que difícilmente aparecen en una crónica convencional. Fotografías que hablan de recuerdos, de sentimientos y de la manera tan particular que tiene Huelva de vivir y sentir a su Recreativo.

Gracias, Lola

Una de esos momentos venían desde pie de campo: una silla de las que habitualmente utilizan los medios de comunicación acreditados para cubrir los encuentros. Sobre ella, un ramo de flores. Un gesto sencillo, pero cargado de significado, para mantener presente a Lola Limón, fotógrafa y compañera de la Peña Internauta que nos dejó hace unos meses y que durante tantos años estuvo ligada al Recreativo de Huelva.

La silla vacía se convirtió durante la tarde en mucho más que un espacio reservado a la prensa: fue un pequeño homenaje. Una manera de recordar a alguien que tantas veces estuvo detrás de una cámara capturando precisamente momentos como los que este domingo volvió a regalar el Nuevo Colombino. El ramo de flores ocupó un lugar que normalmente estaría reservado para una profesional que ya no puede estar físicamente allí, pero cuyo recuerdo continúa.

La celebración de Aitor García para culminar la faena

Y mientras una imagen invitaba a detenerse y mirar hacia atrás, otra representaba a la perfección la alegría de una tarde de fútbol en Huelva: Aitor García, delantero natural de la tierra, celebró uno de los momentos de la tarde como si el césped del Nuevo Colombino se hubiese convertido por unos segundos en un ruedo.

El futbolista olontense movió los brazos como si manejara un capote, improvisando una particular faena después de la suya propia con el balón. Una celebración diferente, con personalidad y con ese punto de identidad que también acompaña a un jugador nacido en Huelva y que sabe lo que significa vestir la camiseta del Decano.

La imagen de Aitor terminó encajando perfectamente con el ambiente que se respiraba en el estadio: el Nuevo Colombino había pasado de la tensión de un partido que se resistía a abrirse a la locura absoluta en apenas unos segundos. El gol de Ale Marín provocó una explosión de júbilo en las gradas y permitió al Recreativo estrenar su casillero de victorias en el campeonato.

Llegó la euforia en el Nuevo Colombino

Hubo abrazos, gritos, jugadores corriendo hacia la grada y una afición celebrando unos tres puntos que, por la forma en la que llegaron, tuvieron un sabor todavía más especial. Tras la derrota de la primera jornada en Alcalá, el Recreativo necesitaba una respuesta ante su gente. La consiguió de la manera más agónica posible y con un Nuevo Colombino entregado a su equipo.

Y en medio de ese éxtasis quedaron dos fotografías que cuentan otra historia: la silla en la que se sentaba Lola Limón y la de un futbolista de Huelva moviendo un capote imaginario para celebrar un gol. Dos imágenes completamente diferentes, pero unidas por el mismo escenario y por la misma pasión.

Porque el fútbol también se encuentra en esos pequeños detalles. En los recuerdos que permanecen, en las celebraciones inesperadas y en las escenas que no aparecen en la televisión. El Recreativo-Salerm dejó tres puntos, un gol agónico y un Nuevo Colombino enloquecido. Pero también dejó imágenes entrañables que, con el paso del tiempo, probablemente terminarán siendo parte del recuerdo de la tarde de fútbol en el coliseo albiazul.

Una tarde de éxtasis albiazul en la que hubo espacio para todo: para recordar, para celebrar y para volver a disfrutar de una victoria del Recreativo delante de su gente.

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