El centrocampista aseguró que las referencias recibidas sobre el Recreativo y el ambiente del Nuevo Colombino fueron determinantes para aceptar la oferta del Decano. El futbolista almeriense también advirtió de la dificultad del grupo andaluz de Segunda Federación y apeló al trabajo diario para competir por el ascenso.

La intervención de Juan Antonio Segura comenzó con una curiosidad: el centrocampista explicó que, pese a haber tenido la oportunidad de visitar Huelva en otra ocasión, nunca ha llegado a disputar un partido en el Nuevo Colombino. Sin embargo, las referencias recibidas desde hace tiempo terminaron de convencerle para aceptar la oferta del Recreativo: «Nunca he jugado en este estadio, pero por lo que me han contado la impresión desde dentro es brutal. Varios compañeros me dijeron que tenía que venir aquí porque aquí me iba a sentir futbolista. No me lo pensé», confesó.
El mediocentro afronta su nueva etapa plenamente consciente del reto que supone competir en un equipo obligado a pelear por la parte alta de la clasificación. Por ello, rechazó cualquier confianza respecto al nivel que encontrará esta temporada en Segunda Federación, convencido de que el ascenso solo llegará desde el trabajo diario y la regularidad: «Espero un grupo difícil. Todos los partidos van a ser complicados. Nadie nos va a regalar nada y eso tendremos que ganarlo nosotros cada domingo», aseguró.
En esa misma línea, recordó que la salida de algunos equipos importantes del grupo no rebaja el nivel competitivo de la categoría, ya que otros clubes llegarán con las mismas aspiraciones: «Puede que algunos equipos ya no estén, pero vienen otros y nadie nos va a regalar nada», insistió.
Con la puesta de largo de Nacho Ruiz y Juan Antonio Segura, el Recreativo de Huelva sigue avanzando en la construcción de un proyecto que combina experiencia y hambre competitiva. Dos futbolistas acostumbrados a recorrer la Segunda Federación y que llegan convencidos de que el peso de la historia del Decano debe traducirse ahora en un equipo capaz de responder a la exigencia de una afición que vuelve a mirar al ascenso como único objetivo.



