La victoria empieza a convertirse en el mejor aliado del Decano

El Decano ha pasado de tropezar en su estreno liguero a encadenar tres victorias consecutivas entre liga y Copa Federación. Todavía queda muchísimo camino, pero el equipo de Jesús Galván empieza a adquirir una costumbre imprescindible para cualquier proyecto que tiene el ascenso como objetivo: ganar.

Hay una diferencia importante entre ganar y empezar a acostumbrarse a ganar. Lo primero puede ser consecuencia de un buen partido, de una acción puntual o incluso de un momento de inspiración. Lo segundo empieza a convertirse en una dinámica. Y eso es precisamente lo que está haciendo el Recreativo de Huelva después de un comienzo de temporada que dejó más dudas que certezas.

El Decano ya sabe lo que es perder. Lo comprobó en Alcalá, en un estreno liguero en el que el equipo no estuvo a la altura de lo que exigía el partido y terminó cayendo ante el Atlético Central. Aquella derrota obligaba a reaccionar. Y la respuesta está llegando en forma de resultados.

Primero fue el triunfo ante el Salerm Puente Genil, con aquel gol de Ale Marín en el tramo final que permitió al Recreativo estrenar su casillero de puntos. Después llegaron las victorias coperas ante Motril y Cacereño. Y este domingo, en Tamaraceite, el Decano consiguió algo especialmente importante: ganar un partido que durante muchos minutos se le había puesto en contra.

Ahí está buena parte del valor de lo ocurrido en el Juan Guedes.

No siempre se puede ganar jugando bien

El Recreativo no hizo una primera parte brillante en Canarias. Todo lo contrario. El gol de Sergio a los cinco minutos evidenció una desconexión inicial que obligó al conjunto albiazul a remar desde muy pronto. El equipo tuvo problemas para adaptarse al césped artificial, al ritmo del Tamaraceite y a un escenario en el que las segundas jugadas tenían un peso enorme.

Pero el fútbol también consiste en ponerse el mono de trabajo cuando las cosas no salen como uno había previsto. Y el Recreativo lo hizo, aunque además le acompañasen algunos condicionantes que, en algunas ocasiones, te benefician y en otras, te perjudican.

Tras el descanso apareció otro equipo. Más intenso, más agresivo en los duelos, más decidido a jugar en campo contrario y, sobre todo, mucho más consciente de lo que exigía el encuentro. Leandro encontró el empate, Segura culminó la remontada y Paolo Romero puso la sentencia.

No fue una victoria de brillantez. Fue una victoria de supervivencia, adaptación y carácter. Y probablemente el Recreativo necesitará muchas de esas durante una temporada de 34 jornadas.

El objetivo pasa por competir en campos como el Juan Guedes

Si algo dejó claro Tamaraceite es que el camino hacia el objetivo no va a estar compuesto únicamente por tardes de fútbol en el Nuevo Colombino. Habrá campos pequeños. Habrá superficies artificiales. Habrá viajes largos. Habrá calor, humedad, rivales incómodos y partidos en los que el balón no circulará como el equipo pretende. Habrá encuentros en los que tocará competir mucho más de lo que tocará jugar.

Y ahí es donde un equipo que aspira al ascenso tiene que demostrar que está preparado. El Recreativo ya ha vivido dos escenarios muy diferentes fuera de casa: en Alcalá perdió y dejó una imagen preocupante; en Tamaraceite, en cambio, fue capaz de darle la vuelta a un partido que se había complicado desde el principio.

No porque una victoria pueda borrar las carencias mostradas en la derrota anterior, sino porque demuestra que el equipo tiene capacidad para aprender, corregir y encontrar soluciones.

Ganar genera confianza, pero también exigencia

Las victorias cambian el estado de ánimo de cualquier vestuario. Lo hacen porque el fútbol se analiza de manera diferente cuando el resultado acompaña.

Una acción que termina en ocasión se interpreta de una forma cuando ganas. Un error tiene otro peso cuando acabas sumando tres puntos. Y, sobre todo, la confianza aumenta cuando los jugadores comprueban que los mecanismos trabajados durante la semana terminan dando resultado.

El Recreativo ha encadenado dos victorias consecutivas y eso permite que el equipo empiece a mirar hacia arriba en la clasificación. Pero sería un error convertir este momento en algo más de lo que realmente es.

Solo se han disputado tres jornadas de liga. La temporada acaba de empezar y queda una cantidad enorme de partidos por delante. La clasificación actual apenas permite dibujar tendencias.

Lo que sí permite es detectar una dinámica, y la del Recreativo es ahora mucho más positiva que la de hace dos semanas.

Sumar de tres como punto de partida

Hay otra cuestión especialmente relevante. El equipo de Jesús Galván todavía está buscando su identidad definitiva. El técnico ha hablado desde el inicio de un equipo capaz de adaptarse a diferentes contextos, de competir en escenarios distintos y de encontrar soluciones según lo que reclame cada encuentro. Tamaraceite fue una prueba perfecta para esa idea.

El Recreativo tuvo que modificar su plan, recurrir a un juego más directo en determinados momentos, buscar las zonas donde podía hacer daño y aumentar la intensidad después del descanso. No siempre salió bien. Pero terminó funcionando.

Y cuando un equipo que todavía está creciendo empieza a encontrar diferentes caminos hacia la victoria, aparece algo que puede resultar muy valioso durante el campeonato: la sensación de que no existe una única manera de ganar.

Eso es lo que empieza a descubrir este Recreativo.

Ahora toca convertirlo en una costumbre

El objetivo del Recreativo no admite demasiadas medias tintas. El proyecto se ha construido para pelear por el ascenso y, con esa exigencia, los puntos tienen un valor enorme desde el primer día. No se trata de ganar todos los partidos, pues, eso no ocurre en ninguna temporada.

Se trata de que, cuando llegue un partido en el que el equipo no esté brillante, encuentre la manera de competirlo. De que cuando encaje primero, tenga capacidad para resarcirse. De que cuando el escenario sea incómodo, no desaparezca. De que cuando toque jugar fuera de casa, el resultado también pueda caer del lado albiazul.

Eso es lo que ha ocurrido en Tamaraceite. Ahí está la principal noticia para el Recreativo: empieza a abonarse a ganar. El Decano comenzó la liga perdiendo, pero ha respondido con tres victorias consecutivas entre todas las competiciones. Ha ganado en un campo complicado, ha remontado un partido que empezó perdiendo y ha conseguido que el vestuario vuelva a mirar hacia arriba después de un estreno que invitaba a todo lo contrario.

Ahora toca mantenerlo.

Porque las temporadas de ascenso no se construyen en septiembre, pero sí pueden empezar a torcerse en septiembre. Y acumular victorias mientras el equipo continúa creciendo es probablemente la mejor manera de construir una base sólida. El Recreativo todavía tiene mucho que mejorar. Pero ya ha encontrado algo que todos los equipos que aspiran a estar arriba necesitan: la costumbre de ganar.

Y cuanto antes se convierta en una costumbre, mejor.

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