La comparecencia de Adrián Hernández, técnico del Águilas FC, dejó uno de los momentos más comentados de la jornada en el Grupo IV de Segunda Federación. El empate entre el conjunto murciano y el Recreativo de Huelva en El Rubial, partido aplazado correspondiente a la 22ª jornada liguera, se alargó hasta la sala de prensa.
Antes de iniciarse la rueda de prensa del entrenador local, Adrián Hernández, el jefe de prensa del conjunto aguileño informó al entrenador de unas declaraciones realizadas por Arzu en su comparecencia, un hecho algo inusual en estos casos. El técnico albiazul había destacado el orden defensivo del Águilas y aseguró que su equipo había generado más peligro y que, por sensaciones, el punto le sabía a poco. Además, comentó que el cuerpo técnico rival “seguramente se iba un poquito más pequeño” de lo que había llegado al encuentro.
Con los micrófonos abiertos en la sala de prensa, se escuchó la reacción de Adrián Hernández, que estaba muy molesto. De hecho, se llegó a escuchar: «No puedo con este tipo de personas», reprochando la actitud del técnico del Recre al término del encuentro. En su comentario también lamentó lo que consideró «ausencia de “cultura” «falta de cultura» deportiva y defendió que “lo fácil es ser humilde, buena persona y limitarse a competir”.
De la valoración del partido a un cruce de palabras
Hasta ese momento, el análisis del choque había discurrido por cauces habituales. Arzu había reconocido la solidez del Águilas en fase defensiva, pero insistiendo en que el Recre fue el conjunto que más situaciones de peligro creó y que el empate no reflejaba sus sensaciones competitivas.
Sin embargo, el entrenador del Águilas, que compareció poco después ante los medios, mantuvo el foco en el partido, aunque el eco de su reacción previa ya se había extendido con rapidez en redes sociales.
El empate en El Rubial dejó reparto de puntos y lecturas diferentes, pero también evidenció que la relación entre ambos técnicos fue tensa hasta el final del partido, incluso fuera del terreno de juego. La competitividad del partido no se vivió sobre el terreno de juego, sino también desde los banquillos.



