Alrededor de 50 seguidores del Rayo Vallecano, la mayoría integrantes de Bukaneros, se bajaron del tren en el que regresaban del partido de Copa del Rey ante el Recreativo para colaborar en la asistencia a los afectados por el accidente de Urda.

Alrededor de 50 aficionados del conjunto madrileño, la mayoría pertenecientes a Bukaneros, interrumpieron su viaje de regreso a Madrid durante la mañana de este miércoles para prestar ayuda tras conocer el grave accidente ferroviario ocurrido en las inmediaciones de Urda, en la provincia de Toledo.
Los seguidores rayistas viajaban en un tren que se detuvo a primera hora de la mañana, a unos tres kilómetros del lugar del siniestro. Al conocer lo sucedido, decidieron llamar a los servicios de emergencia y bajarse para colaborar en los primeros momentos de atención a los afectados.
Los seguidores colaboraron con otros voluntarios en la asistencia a los afectados y en el traslado de personas heridas hasta los espacios habilitados en el municipio de Urda para atender a quienes necesitaban ayuda. Su intervención se produjo en un contexto de emergencia, mientras los servicios profesionales trabajaban para atender a las víctimas del accidente.
La actuación de estos aficionados ha provocado una ola de reconocimiento dentro del entorno rayista. La Federación de Peñas del Rayo Vallecano también dedicó un mensaje público a los integrantes de Bukaneros, destacando su comportamiento y trasladando ánimo a los seguidores que todavía intentaban regresar a sus hogares: «Enormes, compañeros», expresó la Federación de Peñas en sus redes sociales, en un mensaje que también recogía la preocupación por los aficionados desplazados que continuaban fuera de Madrid.
La historia enlaza directamente con el encuentro disputado el martes por la noche en el Nuevo Colombino, en el partido Recreativo-Rayo Vallecano de la primera eliminatoria de Copa del Rey. Lo que comenzó como un desplazamiento para acompañar al equipo en la Copa del Rey terminó convirtiéndose, para este grupo de seguidores, en una situación completamente distinta, marcada por la emergencia y la solidaridad.
El accidente obligó a interrumpir la circulación ferroviaria entre Madrid y Andalucía, afectando a numerosos viajeros. Mientras algunos aficionados rayistas permanecían en Huelva buscando alternativas para regresar a casa, otros que ya habían emprendido el viaje se encontraron cerca del lugar del siniestro y decidieron ayudar.



