Dani Avilés, segundo entrenador del Recre, admitió tras la derrota en Lebrija que el equipo entregó el partido en dos acciones puntuales del segundo tiempo, reconoció no haber estado a la altura y pidió perdón a la afición, asumiendo que el conjunto no merece el playoff a día de hoy.
El segundo entrenador del Recreativo de Huelva, Dani Avilés, no escondió la decepción tras la derrota ante el Atlético Antoniano (2-0), un resultado que deja al Decano prácticamente sin opciones de playoff. En una rueda de prensa cargada de autocrítica, el técnico fue contundente al analizar el desenlace del encuentro: “Hemos hecho lo que no teníamos que hacer”, reconoció, asumiendo el golpe que supone el resultado en el tramo final de la temporada.
Avilés calificó sin matices el momento actual del equipo, llegando a admitir que la situación puede entenderse como un fracaso competitivo: “Podríamos decir ahora mismo que sí”, en referencia a esa valoración, aunque matizó que aún existía una opción remota de alcanzar el objetivo. Sin embargo, fue claro al señalar la falta de nivel mostrado fuera de casa: “No hemos estado a la altura”, una frase que repitió como síntesis del rendimiento del equipo a domicilio.
El técnico explicó que el plan de partido estaba trabajado durante la semana, insistiendo en que el equipo había preparado el duelo “con conciencia” y adaptado el planteamiento a las condiciones del encuentro: “Hemos cambiado el sistema para dar más solidez”, detalló, justificando el uso de tres centrales y un doble pivote para afrontar un partido que, según su visión, se iba a decidir en áreas. Sin embargo, reconoció que ese plan se vino abajo tras los errores decisivos.
El punto de inflexión llegó tras la pausa de hidratación. El segundo entrenador albiazul fue tajante al identificar el momento clave del derrumbe: “En la jugada del penalti nos ha condicionado muchísimo y a partir de ahí el Recre ha desaparecido”, explicó, apuntando directamente a la acción que abrió el marcador como detonante del colapso. A partir de ese instante, añadió, el equipo dejó de competir con claridad: “Hemos entregado el partido en cinco o seis minutos”, una frase que resume el hundimiento visitante.
El preparador también reconoció el impacto emocional y anímico del vestuario tras la derrota: “El vestuario ahora mismo está roto”, admitió, dejando claro el estado interno del grupo en un momento crítico. Pese a ello, defendió que la actitud de los jugadores no es el problema principal, diferenciando entre rendimiento y compromiso: “A nivel de actitud el equipo es irreprochable”, subrayó, aunque insistió en que los errores competitivos han sido determinantes.
Preguntado por la sensación de los aficionados, especialmente aquellos que acompañaron al equipo pese a las dificultades, Dani Avilés fue directo en su respuesta: “Pedirle perdón simplemente”, en referencia a la afición, a la que situó como el principal activo del club. Reconoció que el equipo no ha estado a la altura de su exigencia: “El patrimonio más importante del Recre es su afición”, añadió.
Finalmente, el técnico fue cuestionado sobre si este rendimiento es suficiente para aspirar a un playoff, y su respuesta fue clara: “A día de hoy la clasificación dice que no lo merecemos”, admitiendo el déficit competitivo del equipo, especialmente fuera de casa. Aunque dejó una mínima puerta abierta a la posibilidad matemática, fue contundente en su diagnóstico global: el Recre ha llegado tarde y ha fallado en los momentos decisivos.
Foto: @carril10fb



