Los actuales dirigentes del Decano estudian implantar un director deportivo al uso tras no haber funcionado el sistema de comisión deportiva en la campaña más reciente.
En el fútbol de hoy día existen dos grandes modelos de gestión deportiva que condicionan profundamente la manera en la que un club construye su proyecto deportivo: el modelo basado en un director deportivo con amplia autonomía y el modelo sustentado en una comisión deportiva que toman decisiones de forma colegiada. Aunque el objetivo es el mismo, crear una plantilla competitiva y que luche por conseguir los objetivos, siguen filosofías distintas.
Cuando el club otorga gran autonomía a su director deportivo, será el máximo responsable de la estructura deportiva y de las decisiones que se tomen en ella. La idea es concentrar toda la planificación en una sola persona que tenga una visión global del proyecto y la capacidad para tomar decisiones en materia deportiva. Siguiendo este modelo, el directo deportivo no solo realiza las incorporaciones, sino que define los perfiles de jugadores, supervisa el scouting, planifica renovaciones, coordina la cantera y suele intervenir en la elección del entrenador que dirija al equipo.
Una de las ventajas del modelo de un director deportivo autónomo es mantener esa misma identidad futbolística y aquí se refleja uno de los grandes problemas que ha tenido el equipo durante la temporada. Ha contado con futbolistas contrastados y con nombre en la categoría, pero el bloque no ha contado con una misma identidad y eso se ha reflejado sobre el terreno de juego.
Por otro lado, el modelo que ha utilizado el Decano esta temporada ha sido el de comisión deportiva que funciona bajo una línea más colectiva. Las decisiones no recaían solo en Roberto Ríos, sino que eran compartidas entre distintas áreas: presidencia, especialistas en fichajes, scouting y secretario técnico. Los fichajes y las grandes decisiones en materia de plantilla suelen pasar por procesos de evaluación y consenso antes de ser aprobados.
El debate de un modelo u otro cobra especial importancia cuando se analiza al pie de la letra la situación de la temporada del Recreativo de Huelva tras el cese de Roberto Ríos.
En este contexto, también habría tenido peso David Ortega, actual secretario técnico del club, cuya participación en determinadas decisiones deportivas ha sido determinante. Eso abre un debate: hasta qué punto el director deportivo es realmente el máximo responsable del proyecto o simplemente la cara visible de una estructura donde intervienen varias personas.
Así pues, la salida de Roberto Ríos deja ahora una incógnita abierta. No solo sobre quién va a ocupar el cargo, sino sobre qué modelo de gestión deportiva va a seguir el club de cara a la próxima temporada.
Por ahora, la rumorología albiazul no habla de nombres propios de directores deportivos, pero lo que sí es evidente es que el club busca, tras la debacle de la temporada, a una figura con gestión propia y que sea conocedor del panorama futbolístico de este tipo de categorías.
El primer movimiento será ese: el fichaje del director deportivo, pues, en base a su figura se empieza a vehicular los propósitos del club en materia deportiva para la campaña venidera.




