El anuncio de la retirada de Santi Cazorla pone el broche a una carrera legendaria que tuvo en el Recreativo de Huelva uno de sus capítulos más brillantes. El asturiano fue el líder del histórico Decano que firmó la mejor temporada de su historia en Primera División, dejando una huella imborrable en el Nuevo Colombino.
Aunque Santi Cazorla solo defendió la camiseta del Recreativo de Huelva durante una temporada, la 2006/07, su impacto fue tan grande que todavía hoy es recordado como uno de los futbolistas con más talento que han pasado por el Nuevo Colombino. Llegó con apenas 22 años, procedente del Villarreal, en un fichaje que supuso una apuesta ambiciosa del Decano, recién ascendido a Primera División. El conjunto castellonense, consciente del potencial del asturiano, se reservó una opción de recompra, una muestra de que intuía que su estancia en Huelva sería solo una etapa de crecimiento.
Estuvo en el Decano a las órdenes de Marcelino García Toral, y Cazorla encontró el contexto ideal para explotar definitivamente: el técnico le otorgó libertad para moverse entre líneas, caer a ambas bandas, iniciar el juego desde la medular o aparecer cerca del área rival. Esa versatilidad, unida a su capacidad para jugar con las dos piernas con la misma naturalidad, convirtió al asturiano en el cerebro de un Recreativo que sorprendió a toda España por la calidad de su fútbol.
Su estreno no pudo ser mejor: marcó en su debut liguero frente al Mallorca y, apenas una semana después, firmó el tanto de la victoria en El Madrigal ante el Villarreal, precisamente el club que había decidido dejarle marchar. Aquellos dos partidos bastaron para que la afición albiazul entendiera que estaba ante un futbolista diferente, capaz de decidir encuentros con una mezcla de talento, inteligencia y personalidad impropia de su edad.
Más allá de los números, 34 partidos de Liga, cinco goles y cinco asistencias, Cazorla fue el jugador que marcó el ritmo del equipo. Era el encargado de enlazar la defensa con el ataque, de acelerar o pausar los partidos según lo exigiera el momento y de hacer mejores a quienes jugaban a su alrededor. Compartió vestuario con futbolistas como Jesús Vázquez, Sinama-Pongolle, Uche y Javi Guerrero, formando parte de un equipo que practicó uno de los mejores fútbols que se recuerdan en Huelva.
Aquella temporada también estuvo marcada por un momento muy duro en lo personal: en abril de 2007 falleció su padre, José Manuel, y días después Cazorla le dedicó, entre lágrimas, un gol ante el Racing de Santander en una de las imágenes más emotivas de su carrera. La afición recreativista arropó al centrocampista en uno de los momentos más difíciles de su vida, reforzando un vínculo que nunca se rompería del todo.
El Recreativo terminó la temporada en una histórica octava posición, la mejor clasificación liguera de sus más de cien años de historia, quedándose a las puertas de Europa. El rendimiento de Cazorla fue tan sobresaliente que la revista Don Balón lo distinguió como el mejor futbolista de la Liga española según su tradicional índice de rendimiento, por delante de estrellas de clubes mucho más poderosos. Aquello confirmó que Huelva había sido el escenario donde un enorme talento dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad.
Solo un año después regresó al Villarreal, que ejecutó la cláusula de recompra convencido de que no podía dejar escapar a un futbolista llamado a marcar una época. El resto ya forma parte de la historia del fútbol español: internacional absoluto, doble campeón de Europa con España y referente mundial. Pero en Huelva siempre quedará el orgullo de haber disfrutado, antes que casi nadie, del mejor Santi Cazorla.


